La crisis energética afectó severamente al turismo nacional durante el feriado
- Jhordy Robles

- 14 oct 2024
- 3 min de lectura

El feriado del 12 de octubre de 2024 dejó en evidencia el impacto negativo de la crisis energética en el sector turístico, afectando a importantes destinos nacionales como Esmeraldas, Santa Elena y Manabí. Las restricciones por racionamiento eléctrico, combinadas con condiciones climáticas poco favorables, causaron una notable baja en las reservas hoteleras y la afluencia de turistas a las playas.
Esmeraldas y Santa Elena: playas desiertas y hoteles vacíos
En Esmeraldas y Santa Elena, dos de las principales provincias turísticas del Ecuador, la ocupación hotelera fue notablemente baja. En la península de Santa Elena, por ejemplo, los hoteles no lograron llenar ni el 50 % de su capacidad, a pesar de contar con generadores eléctricos para la autogeneración de energía.
Luis Tenempaguay, vicepresidente de la Cámara de Turismo de Santa Elena, explicó que la restricción de energía ha afectado gravemente la experiencia nocturna de los turistas. "En Montañita, que es una comuna de diversión, a la medianoche le cortan la luz, se queda a oscuras", comentó. Este apagón, según el experto, hizo que muchos turistas no se quedaran a hospedarse, limitando su estancia a las actividades diurnas en la playa.
Durante los tres días del feriado, la mayor parte de los visitantes disfrutó de las playas durante el día, pero sin la energía eléctrica nocturna, la mayoría de los restaurantes cerraron temprano y la vida nocturna se desvaneció. "El cielo estuvo mayormente nublado, con lloviznas esporádicas, y muchos visitantes se fueron al caer la tarde", agregó Tenempaguay, describiendo la escena inusual de Montañita: "vacía y apagada".
En Salinas, el segundo balneario más popular de la provincia, la situación fue similar. La restricción de energía afectó a la mayoría de los turistas que llegaron a disfrutar del feriado, ya que la luz se cortaba a las 16:00 y se reestablecía a las 20:00, momento en el que la mayoría ya había abandonado la playa. Los restaurantes que tuvieron poca venta durante los primeros días del feriado, optaron por cerrar el domingo, lo que agravó aún más la baja actividad turística.
Manabí: un panorama similar con ocupación hotelera baja
En Manabí, especialmente en Playa El Murciélago en Manta, la situación no fue distinta. A pesar de los esfuerzos por atraer turistas con festivales gastronómicos y shows artísticos, la mayoría de los visitantes optó por viajes de un solo día, lo que impidió que se alcanzara la ocupación hotelera proyectada. En lugar de hospedarse, los turistas llegaron temprano por la mañana en buses o vehículos particulares, y se retiraron en la tarde. La ocupación hotelera en Manta apenas alcanzó el 40 %, a pesar de las promociones especiales, que incluían desde descuentos en habitaciones hasta servicios adicionales como almuerzo y picadas de mariscos gratis.
Esmeraldas vive una temporada baja prolongada
En Esmeraldas, la crisis energética sumó a los problemas de inseguridad, lo que provocó que los turistas, especialmente aquellos provenientes de Pichincha, decidieran no viajar a la provincia. Aunque el gremio de restauranteros reportó que el 45 % de las reservas hoteleras se hicieron antes de que iniciara el feriado, solo el 30 % de esos turistas llegaron realmente. Los apagones a medianoche, que duraban hasta el día siguiente, hicieron que los visitantes se acostaran temprano, limitando la actividad nocturna y el consumo en restaurantes y bares.
El éxito de Baños de Agua Santa
En contraste con el panorama en las playas, la ciudad de Baños de Agua Santa, en la provincia de Tungurahua, reportó cifras positivas durante el feriado. La ocupación hotelera en Baños superó el 90 %, una excepción notable en medio de la crisis. Este éxito se atribuye a la inversión privada en generadores eléctricos y la planificación para mitigar los efectos de los apagones. La ciudad continuó ofreciendo una experiencia completa a los turistas, lo que ayudó a mantener el flujo de visitantes durante el feriado.
Conclusión
La crisis energética sigue teniendo un impacto severo en el turismo nacional, especialmente en los balnearios de la costa ecuatoriana. Las restricciones de energía han reducido la capacidad de los destinos turísticos para ofrecer una experiencia completa, especialmente en las horas nocturnas, cuando las luces y los servicios básicos son indispensables para la actividad turística. Aunque algunos destinos como Baños lograron mantenerse a flote, el futuro del turismo en las playas de Santa Elena, Esmeraldas y Manabí dependerá de la capacidad de los gobiernos y empresarios para encontrar soluciones a corto y largo plazo que minimicen el impacto de los apagones.




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